Reporta: Trío la 8va. Villa
Al amanecer del 7 de mayo la Patrona de Cuba viajó hacia el poblado General Carrillo para convertirse en regalo de Dios para los moradores del poblado más alejado del municipio de Remedios.
En el camino se hizo una parada “forzosa”. Una anciana en silla de ruedas suplicaba con el rostro empapado en lágrimas que la permitieran contemplar a la Virgen al menos un instante. El sacerdote detuvo la caravana y le ofreció una bendición y unos minutos con la Imagen para reconfortar el dolor de su cuerpo y de su alma.
Muchos esperaban a la entrada de General Carrillo con banderas cubanas, flores, aclamaciones y vítores. Delante marcharon niños vestidos de Mambises con la bandera cubana, el escudo nacional y un cuadro de la Virgen. Detrás de la imagen una multitud de más de dos mil personas.

Por dos horas una incontable multitud pasó ante la Imagen bajo un sol abrasador; entre ellos no faltaron devotos en sillas de ruedas, que están siendo una constante a lo largo de toda la peregrinación.
En la despedida repique de campana y niños vestidos de ángeles escoltaron el carro de la Virgen seguidos por los fieles que cantaban y oraban caminando tras la Virgen Mambisa hasta la salida del pueblo.
En el camino varias paradas se sucedieron. En Batey Levisa, Mamey y Chucho Rojas los grupos de devotos que habían esperado bajo el sol pudieron estar unos minutos ante la Virgen y presentar sus oraciones y ofrendas.
En Buenavista una multitud de 1500 personas esperaba precedida por niños vestidos de cubanos, ángeles con globos multicolores y pétalos de rosas para ser lanzados al aire frente a la imagen.
La Virgen Mambisa fue colocada en el portal de la capilla “Inmaculada Concepción” donde se escucharon peticiones y plegarias. El párroco bendijo a todos los pobladores y continúo su marcha de la Peregrina.
Ni el sol abrasador del mediodía, ni la fiesta de fin de zafra impidieron que cerca de 300 personas esperaran gozosos la llegada de la Patrona de Cuba en la casa misión “Virgen de Fátima”.
En una ceremonia sencilla se escucharon décimas, cantos y peticiones. La multitud espontáneamente abrió paso y se presentó ante la Virgen a un enfermo discapacitado que permanecía al sol contemplando la imagen.
El sacerdote bendijo a los fieles con agua bendita en tanto que el diácono Joseito y su esposa Chabela, misioneros del batey, felicitaban a las madres en su día.
En Viñas un altar improvisado bajo la sombra de un frondoso laurel esperaba a la Virgen y sus devotos. Esta comunidad mostró una organización, respeto y recogimiento espiritual digno de alabanza. El párroco habló de las personas de fe sencilla de la comunidad, y cómo los ayudaba a crecer como personas esa fe. Señaló la necesidad de educar en ella sobre todo a niños y jóvenes.
La peregrinación hizo una breve parada en Bartolomé. Allí esperaban alrededor de 65 personas. El sacerdote oró e impartió la bendición para continuar marcha rumbo a Remedios, donde la Patrona de Cuba permaneció hasta la Misa de despedida.
Fotos: Obel García Lozano
Fuente: Diócesis de Santa Clara.

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