Benditos sean los Padres en su Domingo de Gracia.
Por: Ernesto Aquino Montes.*
Junto a la calidez de los regazos
tiernos, como águila, tempestad y fuego santo, hace guardia de honor el Amor de
los Padres. Y no se ha de ver la virtud de la obra acabada si no se funde, con
la delicada majestad del Ángel Materno, la autoridad piadosa y fecunda del
hombre. Junio pondrá en el cielo sus palomas este domingo de gracia, para
honrar a los Padres en su día.
Y la fiebre del júbilo, sacudirá también los
muros de concreto donde los hombres de vergüenza se pierden el abrazo de sus
hijos, y llegará hasta las celdas solitarias y los sobrecargados pabellones
donde llora la hombría su dolor humano: Es el día que la lágrima sonríe y el
corazón vuelve a encontrar la vida. Ni siquiera los que han errado en la
cobardía y el delito deben ser abandonados por la piedad del homenaje: El Amor
no se arrepiente de sí mismo, y su Luz no se reserva para privilegiados y
elegidos: ¡Él, es el privilegio al alcance de todos! Para todos los Padres
cubanos, y del mundo: Los que padecen el pesar de la salud quebrada o las
prisiones de la maldad humana; para los que partieron entre el abrazo de la
esposa desecha y el último beso de los hijos amados. Y para aquellos que
engendran con el alma y se consagran sin condición al sacrificio, como
apóstoles que cumplen y agradecen, ¡Para todos!, llegue el respeto profundo y
la veneración que merecen los autores de la vida.
*Periodista independiente cubano, reside en La Habana y colabora para la
agencia Hablemos Press. Tel: 5 381 91 11.
Foto: Masiel Díaz Sánchez, hija de Antonio Díaz, prisionero de conciencia
de los 75, condenado a 20 años durante la Primavera Negra de 2003. Así le
escribe a su padre: "Quiero que me beses antes de dormir y me leas un cuento.
Sólo puedo verte en ese lugar tan feo y luces mal. Vuelve pronto, te extraño.
Te quiero mucho".

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